jueves, 11 de febrero de 2010
El baile.
sábado, 6 de febrero de 2010
Poray.
sábado, 16 de enero de 2010
George Clooney.
Quiero cerrar los ojos. No puedo. Quisiera poder dormir pero estoy demasiado vivaz para ello. Tengo que ir al doctor, tengo que revisarme lo que me salio en el pie, no se ve saludable.
Deseo que por lo menos el dormir no me importara pero la cabeza pesa lo suficiente para molestarme, los ojos me arden tanto como si el fuego estuviera calentándolos y las manos me tiemblan a ritmo de la canción mas frenética que hayas escuchado. Quisiera ser George Clonney, seguro a el no le sucede esto.
No encuentro en ningún lado esos somníferos de equino que compre hace unos días. Sabia que no debía de haberlos molido. Ya no se ni porque tan siquiera me molesto en intentarlo si tan solo el imaginarte bailando con otro hombre, rozando tu cuerpo con el suyo, empapándolo de tu sudor, riéndote de gracias que no me pertenecen, viviendo a diferencia mi. ¿Así como voy dormir? No se ni siquiera que es lo que supuestamente intento. Quisiera llamarte, pero no quiero arruinarte tu vida como lo he hecho con la mía.
jueves, 31 de diciembre de 2009
LA INMOVILIDAD.
Al día siguiente de verte amanecí sin poder levantarme. Me encontré inmóvil. Por un momento pensé que había quedado cuadrapléjico o algo así pero inmediatamente me di cuenta de que esto era imposible ya que sentía todo mi cuerpo mas no poseía sin la menor justificación la capacidad de moverlo, salvo mis ojos, los cuales podía mover sin la menor dificultad. Gracias a esto podía observar mi mano derecha sobre mi pecho sosteniendo mi teléfono celular. Me quede dormido esperando un sms de tu parte, el cual, nunca llego. Yo ya te había enviado uno, tal vez varios, pero tu no tuviste la consideración de contestármelos. Ante la posición de mi celular, enfoque toda mi energía en los dedos de mi mano derecha para tratar de generar movimiento y así usar el teléfono para comunicarme contigo, para saber como te encontrabas y en caso de que no contestaras buscar pedir ayuda para mi condición, pero primero debía de averiguar como estabas. Trate sin lograr el mas mínimo avance. Me di por vencido a la hora de estar intentando generar movimiento y me enfoque a la contemplación de todo mi cuarto. Tenia sed. Me dolía la cabeza. Tenia que lograr moverme. No había razón por la cual no pudiera. Seguí tratando de mover mi dedo para poder marcarte sin lograrlo.
Y así siguió pasando el tiempo. Me orine sobre la cama. Tenia mucha sed. Empezó a darme hambre y yo no podía ni mover mi pinche dedo índice colocado sobre la tecla de marcado del celular para poder comunicarme contigo. Quería escucharte. Saber que estabas haciendo. Saber que planes tenias. Si podía acompañarte en estos. Simplemente quería saber sobre ti. Que me dijeras que no estabas con nadie mas, que no ibas a hacer nada con nadie mas, que tenias todo el día libre para mi. Que me esperabas en tu casa y que pasaríamos todo el día juntos tocándonos, tu con tus manos en mi pene tratando con delicadeza y amor mientras yo introduzco mis dedos en ti pero, estaba pegado a mi cama sin poder moverme. Empecé a llorar, sin sollozo alguno. Esto me preocupo. No había tratado de hablar y no sabia si también había perdido esta capacidad al igual que la de movimiento. Y así fue. No podía articular ni el mas simple de los balbuceos. Estaba totalmente jodido. Totalmente. Aunque pudiera lograr marcarte no iba a poder hablar. Completamente jodido. Mi llanto se alargo hasta que caí dormido.
El dolor de cabeza desapareció ya al final de la noche al despertar. Pero el hambre y la sed se acentuaron en demasía. No tenia nada de sueño. Ni siquiera cerré los ojos en toda la noche. Me dedique a tratar de moverme. No logre nada. Cuando me aburrí de tratar de mover mi dedo índice me enfoque en imaginar que me encontraba contigo, juntos, solos, siendo uno, como aquella vez, en quien sabe que calles de quien sabe que lugar a solo dios sabe que hora de un día cuya fecha exacta no importa cuando entre gritos de borrachos, miados de vagabundo y miradas de pervertido consumamos nuestra pasión desmedida en manoseos, mordidas y jalones a luz de un farol que nos iluminaba directamente a nosotros y a nada mas. La calle era nuestra y nosotros de la calle. Y tomaste mi pene que pudo disfrutar del aire fresco y gélido mientras con un tacto excepcional lo acariciabas con ternura y perversión y solo lograste que perdiera el control, y ahí mismo introduje mi mano dentro de ti desbocándote irremediablemente, te comportaste como nunca lo habías hecho, como si fueran nuestras ultimas horas sobre la tierra, como si no hubiese mas y el terminar nuestro placer en ese exacto lugar fuera primordial para el orden caótico del universo, hice ofrecimientos para culminar en otro sitio, tal vez mi hogar o un hotel abandonado donde pudiésemos revolcarnos en el polvo de la alfombra, pero no, preferías hundir tus exclamaciones con clavando tus perfectamente alineados dientes en mi hombro derecho que aun reciente esas heridas. Nunca te volví a ver con los mismos ojos y tu nunca volviste a ser la misma mujer. No se cuentos días seguidos pase oliéndome los dedos. Nunca me había sentido tan deseado. Bajo ese pensamiento me di cuenta que tenia que moverme lo mas pronto que fuese y a como diera lugar, pero por mas que trataba, todo seguía igual.
Con el paso de los días me di cuenta de lo dispensable e innecesario que resulto para todos aquellos que me rodean y en si para la sociedad en general. El fin de semana termino y nadie se molesto en tratar de ubicarme. Mi olor se convertía en algo sumamente molesto. El hambre y la sed estaban acabando conmigo. La cabeza empezó a molestarme nuevamente y termine acostumbrándome a la sensación de que mi cerebro estaba apunto de estallar. Lo único bueno de todo eso es que baje mucho de peso. Moría de ganas de poder moverme para comprobar que por fin iba poder ponerme ese pantalón que me regalaste hace tanto tiempo. Resulto que si me quedo. Solo me mantuve cuerdo gracias a que estuve pensando en tu rostro dormido, soñando tal vez en que éramos felices. También imaginaba lo que estabas haciendo mientras yo me encontraba recostado. Seguro hiciste muchas cosas divertidas ¿verdad? Pero siempre estuviste pensando en mi. Como yo en ti. De eso estoy seguro. Si pudiera moverme no se como me estaría comportando al no saber nada de ti. La ultima vez termine rondando por las callejuelas de una colonia que me era ajena con el alcohol desbordándose por mis oídos, tratando de mantenerme de pie, andando lentamente, mas bien arrastrándome, no se si buscándote a ti sin sentido alguno ya que tu locación me era desconocida o mejor dicho buscando abastecerme de mas alcohol no por necesidad o placer, mas bien queriéndome matar. Y uno de mis acompañantes, con quien compartía estado, platico con unas muchachas bastante desagradables, olvidándose por completo de nuestra odisea etílica y las invito a nuestro recinto de bebida, a pesar de la una oposición democráticamente colectiva. Y ellas aceptaron, pero que al ratito, que les diéramos la dirección, cosa que no íbamos a hacer ya que ni siquiera sabíamos donde chingados estábamos. Y la platica siguió, y un par de coqueteos, mas bien brutos que eficientes fueron mencionados, y yo quería irme de ahí, quería buscarte, ponerme mas pedo y tal vez morir ahogado en el escusado o de una manera menos elegante. Y de las sombras, aparecieron, como seguramente solo sabe aparecerse el mismo diablo o la llamada muerte un par de hombres de mediana edad, envueltos en sus camisas interiores con tubos de metal en mano apuntando directamente a nosotros gritando majadería y media que en verdad no recuerdo, por la que verdad no se que carajos dijeron, pero seguro era ofensivo. Y mis acompañantes y yo corrimos de manera desmedida, de momento veía todo nítido como si el siguiente paso fuese quedarme ciego para siempre y escuchamos un motor a lo lejos, ligero, estruendoso, parecía que habían amarrado una lata a una llanta de bicicleta, pero no era una modesta motoneta, y ahí iban ellos, imponentes y poco hombres con sus tubos de madera y nosotros corriendo, jóvenes, borrachos y pendejos. Y nos alcanzaron, y gritaron algo, que tampoco recuerdo porque ni en el instante lo entendí, pero seguro fueron una advertencia adornada con majaderías y yo prometí dejar de fumar, de tomar , encontrarle sentido a la vida, empezar a ir a la iglesia todos los domingos y marcarte inmediatamente al día siguiente para comunicarme contigo de las cuales solo cumplí la ultima, ya que ni ser perseguido por un padrote le dio sentido a mi existencia. Pero ahora no sucederá eso, estoy inmóvil, impasible como nunca, mientras tu seguro piensas en mi como yo en ti… Si, seguro fue así, no tengo la menor duda, solo que decidiste no llamarme para no parecer Hostigante. Lo se. Yo a veces trato de hacer lo mismo pero me es imposible. Es demasiado complicado. Siempre me rindo. No sabes cuanto deseaba llamarte.
Lo mas molesto eran los ataques de comezón. Eran insoportables. Lo peor era que me distraían y no podía concentrarme en imaginarte detalladamente. En esos días encontré un hoyo en mi techo. Nunca me había percatado de el a pesar de que era bastante grande y no tenia ningún sentido lógico de ser. Estuve reflexionando sobre sus posibilidades de origen pero ninguna razón de origen parecía posible. Aparte, todas mis ideas siempre terminaban en alguna referencia a tu persona. Aun sigo pensando de donde salió ese hoyo. Tengo que mandarlo tapar.
Al sexto día se me complicaba incluso mantener los ojos abiertos. Enfoque todo lo que quedaba de energía a mi dedo índice. Todas mis esperanzas radicaban en esa pequeña extremidad de mi cuerpo. Logre moverlo. Un movimiento mínimo, hacia arriba y sin la menor fuerza o velocidad. Quería brincar y gritar de felicidad, y abrir un Moët & Chandon y vertirlo sobre ti pero, cabe recalcar que no me era posible. Ahora, ya podía mover torpemente el dedo, mas no tenia la fuerza para ni siquiera poder teclear. Todo seguía jodido pero de repente un sonido me notifico que recibí un mensaje. Era tuyo. Decía que estabas aburrida, que no tenías nada que hacer, que querías verme, que pasara por ti.
Y yo, me levante inmediatamente.
jueves, 5 de noviembre de 2009
La poesía y yo.
martes, 3 de noviembre de 2009
T/Y
miércoles, 28 de octubre de 2009
Sobre el fin del mundo y los vestidos pret-a-porter.
Toda la construcción empezó a denotar que estaba a punto de colapsarse.
Me alarme.
Temblé.
Grite.
Inclusive creo que llore... pero la verdad ya no me acuerdo.
Lo que si no olvido es que a todo mundo le valía madres.
Incitaba a todos a salir.
Los empujaba.
Pero estaban en su mundo.
Y yo en el mio.
Nadie se percataba de lo que estaba sucediendo.
Que todo estaba por terminar. Por irse a la chingada...
Tu estabas sentada en el centro.
Ni siquiera me preocupe en decirte.
Sabia que te valdría madres. Como al resto.
Insistí con otros ya que tu indiferencia me hubiese desesperado y llevado al borde.
Como de costumbre.
Me empecé a cansar. La caída del techo y paredes comenzaba en una lenta orquestación.
Todo iba a terminar. Todo iba a irse a la chingada. Todo iba a valer verga.
Siempre me atraes mucho cuando usas ese vestido.
Tan simple.
El vestido.
Y tu.
Me deje de preocupar.
Me senté junto a ti mientras todo se terminaba de desmoronar.
miércoles, 8 de julio de 2009
Hoy.
Corrección:
Hoy todas me parecen sumamente atractivas.
Lo sórdido me parece conmovedor.
Lo bello mas apabullante de lo normal.
Hoy, todas las sonrisas me atrapan.
Todas las miradas me absorben y me pierden en una inmensidad que me satisface.
Las mujeres en este instante son todas tan bellas.
Tan sublimes como exitantes.
Algo pasa. Todas me llaman. Todas me incitan. Y yo me rindo.
La prenda mas mundana que cubra cualquier piel de fémina eleva lo carnal de mis sensaciones a un carácter espiritual.
Lo banal se conjuga con lo trascendental.
Y eso, como hoy todas, me gusta.
Es la ausencia. Es el olvido. Es el descanso.
Pero también es el tan solo imaginar.
El dejarme ir. El perderme.
No olvidemos otro aspecto. El estar plenamente consiente de la imposibilidad de algo mas.
Y aun así, lo disfruto.
Cualquier labio y sus rasgos faciales acompañantes pueden envolverme, tomarme y fragmentarme para siempre sin que realice la menor queja.
Hoy soy de todas.
Bueno, casi todas.
Pero no hay nadie.
Nada importa realmente.
Al menos, reitero, por hoy.
Mientras tu, quien sabe donde carajos estas.
sábado, 4 de julio de 2009
Las Faldas Del Diablo.





A Monica Vitti.
A Perfect Sonnet-Bright Eyes.
Tu eres yo. Yo soy tu.
Es hermoso el saberse/sentirse insignificante.
Consejo:
No excederse de la dosis recomendada.
Porque he ido al infierno. O bueno eso creo, si no lo era deberían de llamarlo así.
Hacían buenas orgías. Había barra libre y regalaban chicharrones de botana.
Porque he estado cara a cara con el diablo o al menos así se hacia llamar.
Porque este me sedujo con una sensualidad prefabricada, con su mirada, sus senos y sobre todo con sus hermosas piernas que tan solo cubría con un ligero pedazo de tela...
Las faldas son perfectas. Incitadoras, de fácil acceso...y... nada mas. Perfectas.
...Esas piernas...
Esas piernas con las que fui apendejado y posteriormente atrapado.
Todo ardió. Todo.
Como consecuencia lógica no quedo absolutamente nada. Por lo menos, nada en mi.
Alguna vez me susurro algo al oído. Eran palabras para ti. No las recuerdo pero su seguro ustedes se llevarían bien.
Nunca hay que olvidar que la entrada al infierno puede resultar inmediata mientras que la salida puede resultar en la eternidad.
Por eso y por mas chingaderas que prefiero omitir he asegurarte que ese cabrón, que tan bellamente se disfrazo de mujer, es mas buen pedo que tu corazón.
martes, 23 de junio de 2009
CONVERSACIÓN. (OPENING NIGHT).
Siempre es un placer hablar contigo. Igual. Adiós. Adiós.
